A inicios de febrero de este año, pocas semanas antes de la reclusión voluntaria a la que nos ha sometido esta Pandemia Mundial por el COVID-19, tuve oportunidad de conocer a Taeko Nomiya, joven fotógrafa mexicana de origen  japonés cuyo trabajo hizo parte de la exposición Nippon América 日本アメリカen el Espace Culturel de la Alianza Colombo-Francesa durante el Carnaval de las Artes de Barranquilla, Colombia.  Esta exposición, que  se presentó inicialmente en Tokio en septiembre de 2019, plasma una experiencia fotográfica compartida por tres artistas latinoamericanos, de distintas nacionalidades, todos de origen japonés.

La obra de Taeko  merece una doble mirada, como la técnica de doble exposición que utiliza – combinando dos tomas en una sola imagen – o como su visión personal,  resultado, tal vez,  de su doble nacionalidad.   

Los países con culturas milenarias como México y Japón no se pueden explicar en una sola toma. Combinar dos imágenes te permite en una mostrar el lugar y en la otra mostrar tal vez algún detalle sobre la cultura, o sobre la historia del lugar que estás mostrando

Al finalizar el recorrido, tuve oportunidad de conversar con la artista. Comparto con ustedes algunos apartes de esta conversación

Tus padres son japoneses, pero tú te consideras 100% mexicana…
Sí, y 100% japonesa (risas).  Lo de la nacionalidad es un tema inagotable. Mis papás son japoneses, ambos de Tokio. Ellos se casaron y se mudaron cuando tenían veintitantos años a México y yo nací en México, hablo español y tengo todas las referencias culturales de cualquier mexicana de mi edad, pero al mismo tiempo, dentro de mi casa se hablaba japonés, comíamos comida japonesa y tengo muchas, muchísimas referencias culturales de Japón.  

Esto es muy evidente en tu fotografía.
Yo creo que es justamente por eso, porque desde niña siempre usé la fotografía para enseñarle a una persona de un lado del mundo cómo eran las cosas que yo veía del otro lado del mundo. Ahora es muy fácil saber cómo se ve una calle de un país al que nunca has ido, pero cuando yo era niña esa información era muy limitada, no había internet, entonces cuando yo llegaba con mis fotos de Tokio era todo un evento para mis amigos. En realidad podríamos decir que en mi casa cumplíamos perfectamente ese estereotipo de que los japoneses siempre tienen una cámara colgando, porque en mi casa había varias cámaras que siempre tenían rollo y estaban a la mano para que si alguien quería tomar una foto de algo, agarrara la cámara y la tomara, luego mi papá se encargaba de revelar los rollos y entre todos hacíamos álbumes o cada quien se quedaba una foto que le interesaba y la ponía en un marquito o en una pared.

O sea,  ¿tu papá revelaba los rollos?  ¿Él también es fotógrafo?
No, no, él tiene una imprenta.  Cuando digo que él se encargaba de eso quiero decir que él tomaba los rollos de las cámaras cuando se acababan y los llevaba a revelar, entonces todo ese ciclo fotográfico en mi casa de niña era algo natural, que pasaba automáticamente, tal vez por eso yo nunca pensé en ser fotógrafa, porque no veía la fotografía como algo especial que existiera por sí mismo, sino algo que era parte de la vida.

Entonces ¿cuándo decidiste que ibas a ejercer de fotógrafa?
En cierta manera, siempre ejercí de fotógrafa. Porque de niña cuando en las vacaciones íbamos a Japón yo tomaba fotos que luego le mostraba a mis amigos de México para enseñarles cómo eran las cosas allá y también llevaba fotos de México a Japón para enseñarle a mi familia. Entonces creo que no solo ejercí desde muy chica, sino que eso definió la función que para mí tiene la fotografía, que es compartirle tu mundo a los demás.

La Cueva

Hablemos  del Carnaval de las Artes de Barranquilla
La exposición que presentamos en el Carnaval de las Artes se llama Nippon América. Es un proyecto de un artista mexicano, Alantl Molina, quien propuso juntar a tres fotógrafos latinoamericanos de distintos países que tuvieran origen japonés, llevarnos a Japón y presentar los resultados de ese viaje como una exposición conjunta donde cada uno de nosotros mostrara su visión personal de Japón. A Alantl lo invitaron los organizadores del Carnaval y así fue que pude venir a Barranquilla.

Desde que vi el eslogan La reflexión como espectáculo me pareció algo muy interesante y ahora verlo en acción, en cada uno de los eventos, me tiene con la boca abierta.  Además de reunir a gente de todo el mundo y de muchas disciplinas distintas, el Carnaval de las Artes no se limita solo a mostrar las obras. Casi podría decir que lo más importante no son las obras en sí, sino los conversatorios, que no tienen ese formalismo seco que suelen tener estos eventos. En todas las cosas del Carnaval de las Artes hay un toque de calidez y de diversión que sin duda es por influencia de la ciudad y su gente. Barranquilla ha sido una gran sorpresa.

¿Cómo fue el proceso para tomar las fotos de la exposición que presentaron en Barranquilla?
Como te contaba hace un momento, Alantl propuso el proyecto, nos invitó a Marcio Takeda, Luis Okamoto y a mí y nos mandaron a Tokio durante un mes en 2019 para tomar las fotos. Como pudiste apreciar, utilizamos tres técnicas distintas – fotografía digital de calle, la doble exposición y las instantáneas Polaroid. Luego cada quién le presentó a Alantl una selección amplia y junto con él elegimos las fotos que iban a estar en la exposición.

Como veníamos de países distintos, cada quien llegó a Tokio por su lado. Cada uno de nosotros estaba en contacto con Alantl, pero nosotros no nos conocíamos antes del viaje. En Tokio nos juntamos algunas veces y nos pasábamos tips de cosas que habíamos visto, pero en realidad cada quien trabajó por su cuenta.

Algo que llama la atención de la exposición es que realmente parecería que las fotos son de lugares distintos, son visiones que no se tocan.
Creo que la idea de seleccionar a tres personas de distintos países funcionó muy bien para ese efecto. Una crítica de arte dijo sobre las fotos de Marcio Takeda que ella sabía que las fotos eran de Tokio, pero que, viéndolas, para ella era evidente que eran fotos de un brasileño, porque las fotos parecían de Brasil. Entonces creo que eso es algo que realmente se transmite en la exposición, no solo hay tres técnicas fotográficas distintas, se nota que las personas son de países distintos y de ámbitos distintos. Creo que la exposición es al mismo tiempo japonesa y peruana y brasileña y mexicana.


Y femenina, porque incluye la visión de una mujer que no se ve en las fotos de Marcio Takeda ni de Luis Okamoto.
Exacto, ese era el propósito de la exposición, mostrar algo visto simultáneamente desde varios ángulos distintos y creo que funcionó muy bien.

¿El ser incluida en esta exposición cambió en algo tu relación con la fotografía?
Mucho. Yo siempre pensé en la fotografía como algo que servía para compartir algo propio, pero antes lo pensaba de una manera unidireccional. De México a Japón, de Japón a México. Estos dos países, con sus culturas milenarias, son difíciles de explicar en una sola toma.  Ahora estoy usando la doble exposición para mostrar la binacionalidad, mezclando una toma de México con una de Japón y el resultado me encanta. Cuando empecé a hacer eso fue uno de esos momentos ¡eureka! Por primera vez sentí que al enseñar la foto no estaba dejando fuera algo que también quería decir, pero que no cabía en una sola foto. Es algo tan lógico, que no sé cómo no lo hice antes, pero eso fue resultado no de mi costumbre de tomar fotos, sino del saber que iban a enseñarse ante un público que no era japonés ni mexicano.

¿Sientes que tu trabajo arroja respuestas sobre lo que es ser una persona que tiene dos identidades distintas?
Yo siento más bien que mis fotografías lo que proponen es decir “no te estreses por definirlo. Tú eres eso, definir es limitar”. El lenguaje es muy importante para entender ciertas cosas, pero también puede ser una camisa de fuerza. Hay cosas que es mejor entender intuitivamente y siento que eso es lo que proponen mis fotografías, que por una vez apaguemos la cabeza y entendamos a través de la intuición.

A nuestro primer encuentro le ha seguido un intercambio de correo y llamadas. Actualmente, Taeko está preparando una exposición en solitario en México con la prestigiosa galería MAIA Contemporary y está trabajando con los otros fotógrafos y el curador de Nippon América 日本アメリカ en el montaje de la exposición en el Museo de las Culturas del Mundo de la ciudad de México.

Será interesante ver su trabajo en este nuevo contexto, en solitario.